ALA Y RAÍZ

 

Raíces y alas.  Pero que las alas arraiguen
Y las raíces vuelen.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

 

Me pregunto si la historia del  árbol

escrita en las ciudades,

en el humo

no es sólo el pájaro o sólo

la desnudez del agua     

 

Y el tronco sólo espuma,

sólo intento

de ser raíz y hundirse en otra alma,

en otro instante oscuro

y silencioso

del antes o el después

 

Y me pregunto si incluye

los caminos

o es sólo el paso que vibra

sobre el polvo

y que la brisa barre

sin saber quién pudo

trazar tales contornos

en su vientre

haciéndolo morir

de hojas y de frutos

 

Quién pudo ser cascada

y detenerse

en poderosa rama

y deshacerse en trino…

y luego ser llamado,

ser hundido o besado

por tantas certidumbres

 

Oigo

algún resto del árbol

viajar por las alturas

y ese dedo fugaz

que lo ha nombrado estrella

y veo apenas nada, apenas

como un desprendimiento

de sus besos

encendiendo hogueras,

alumbrando

ciudades y bosques

con su crisol de angustias

 

Aunque ciertos dibujos acrediten

una imagen común con una historia,

pienso que el ser árbol pertenece

a lo no tocado, a lo no vivido,

a lo no siquiera imaginado,

donde no nace porque siempre estuvo

y no muere aunque las hachas tajen

cada vez más hondo el canto y la locura

 

Se necesitan otros ojos,

otras manos para el paso de sus frutos.

Ojos capaces de amarlos y olvidarlos,

manos que no hieran

tras el gusto amargo compartido

 

Hace falta otro hombre para el árbol,

raíz y ala y campo abierto

en el lugar del pecho, otro amor

y otro entre las ramas

y siempre flores para convocar las flores

y sol y nube a las espaldas

 

Pero pienso, en fin, que no existe,

que ni el aire ni la tierra lograrán nunca

trocar en nombre sus espejos,

el afán de nube que a la raíz aferra

o ese temor de ala

que convierte en nido la soledad del mundo.

 

 

 

 

REGRESAR A POESÍA

Página Principal | RESUME | Artes Visuales | Poesia | Dramaturgia | Links | CONTACTO